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jueves, 10 de enero de 2008

El cuidado adecuado de la piel con dermatitis

Consejos

El cuidado adecuado de la piel es esencial para controlar el picor y la erupción de la dermatitis atópica. Para evitar que la piel sufra un ciclo de inflamación, picor y lesiones por rascado cada vez peor, es preciso:

Mantener la piel húmeda y lubricada.
Evitar los irritantes.
Utilizar los medicamentos recetados, en la forma indicada por el médico.
Baño

El baño tiene implicaciones favorables y desfavorables. El baño limpia e hidrata la piel.

Para conseguir el mayor efecto, se debe mantener la humedad de la piel aplicando una crema, una loción o un ungüento hidratante en los tres minutos posteriores al final del baño.

Si los baños son excesivos, en frecuencia o duración, se realizan con jabón o si no se utiliza una loción hidratante, la piel puede quedarse excesivamente seca y esto puede empeorar la dermatitis atópica. El médico indicará la frecuencia de los baños en función de las características de la piel del paciente y del clima.

Guías generales para el baño de los pacientes con dermatitis atópica:

El baño se hará con agua tibia, durante 3 a 5 minutos; la piel absorbe el agua y mantiene sus aceites naturales. La ducha es adecuada cuando la dermatitis atópica está controlada o cuando el brote es leve.
Si se realiza el baño una o dos veces al día, hay que evitar el uso de jabón en cada baño.
Hay que utilizar jabones que no resequen, por ejemplo a base de avena.
El jabón se debe usar exclusivamente en las axilas, los genitales externos y las ingles, así como en los pies. Aclare inmediatamente después de utilizar el jabón.
No deje que el niño con dermatitis atópica esté sumergido en agua jabonosa.
Aunque la piel siga estando húmeda después del baño o la ducha, aplique un hidratante inmediatamente (en los 3 minutos posteriores a la salida del baño o ducha).
Seque cuidadosamente alrededor de los genitales y en los pliegues cutáneos (rodillas, codos, muñecas, nariz, orejas).
En climas cálidos y húmedos las lociones o los hidratantes grasos pueden bloquear las glándulas sudoríparas y producir incomodidad cutánea. Para evitarlo, se deben utilizar en esos casos lociones sin aceite.
Si existe una erupción con lesiones abiertas, exudativas o costras, es importante que el baño sea cuidadoso para limpiar la zona afectada y reducir el riesgo de infección.
Control del prurito y el rascado

Mantener las uñas muy bien cortadas para evitar que se produzcan lesiones en la piel durante el rascado y la posible infección secundaria.
Reducir la sudación del niño, evitando las temperaturas excesivamente elevadas o bajas, que pueden irritar la piel.
Evitar las prendas ceñidas o que den demasiado calor, así como la ropa de lana o de otros tejidos ásperos.
Evitar utilizar jabones, detergentes u otras sustancias químicas que sean muy fuertes. Se emplearán jabones muy suaves, que no contengan espumantes, colorantes, conservantes ni perfumes. Con la piel aún húmeda, se aplicarán ungüentos para lubricar la piel. A continuación se secará al niño con la toalla, pero sin frotar.
Vestir al niño con ropa protectora para evitar el roce de la zona afectada. En los lactantes y niños pequeños los guantes pueden ser útiles para proteger la piel sensible de las lesiones de rascado.
Entorno doméstico

Mascotas . Procurar no tener animales domésticos si se sospecha que su presencia desencadena brotes de dermatitis atópica.

Ácaros del polvo doméstico . Si se sospecha que los ácaros del polvo doméstico desencadenan brotes de dermatitis atópica, se puede reducir el riesgo:

Utilizando almohadas o cubrecolchones hipoalergénicos.
Quitando las alfombras o moquetas en las zonas donde el niño pase más tiempo.
Manteniendo la casa lo más libre posible de polvo y utilizando una aspiradora con gran capacidad de filtración.
Humedad . Mantener la humedad de la casa entre el 45% y el 55%.

Dieta

Hasta el 40% de los niños con dermatitis atópica moderada o grave tienen algún tipo de alergia alimentaria. Se cree que algunos niños tienen alergia alimentaria que desencadena la erupción y el prurito. En estos casos, con ayuda del alergólogo, se puede hacer una dieta de eliminación para intentar descubrir el alimento que provoca la erupción. Se debe eliminar el alimento sospechoso durante cuatro semanas. Aunque mejore la dermatitis atópica, se deberá introducir de nuevo el alimento para comprobar que provoca la erupción.

Ejercicio

Si el sudor produce irritación de la piel del niño, debe evitar hacer ejercicio en las horas de más calor del día.

Si se considera la natación como ejercicio opcional en el que se reduce la sudación, hay que hacer un lavado con agua inmediatamente después de salir de la piscina y se debe hidratar la piel, ya que el bromo y el cloro, utilizados en las piscinas, pueden ser irritantes.

Tratamiento y prevención de la demartitis

En el control de la dermatitis atópica, habitualmente la mejor opción es la combinación de medidas preventivas y terapéuticas.

Aunque no existe curación para la dermatitis atópica, puede ser controlada mediante medidas preventivas y terapéuticas. El objetivo principal del tratamiento es permitir que el paciente esté cómodo, mediante el control del prurito y la inflamación.

Medidas terapéuticas básicas:

Mantener la piel hidratada, realizando adecuadamente el baño y utilizando productos hidratantes.
Evitar agentes irritantes y alergenos que produzcan una erupción o hagan que la erupción empeore (ciertos jabones, ácaros del polvo doméstico, determinados alimentos).
Tratar adecuadamente con corticoides tópicos las zonas de piel con eccema, en cualquiera de sus formas: en lociones o cremas en los casos agudos, en crema o pomada en los subagudos, y en pomadas o ungüentos las formas crónicas.
En ocasiones, el médico considerará necesario instaurar algún tratamiento:

Antihistamínicos por vía oral para aliviar el prurito: suele ser una medida muy eficaz junto con las restantes medidas preventivas y el tratamiento tópico con corticoides.

Antibióticos: en caso de sobreinfección de las lesiones.

Corticoides orales: se utilizan si los tratamientos anteriores no han surtido el efecto previsto. Deben utilizarse durante el periodo más breve posible.

En casos muy raros y rebeldes, es preciso administrar inmunosupresores o, en niños mayores de 13 años, fotoquimioterapia PUVA.
Si un niño tiene riesgo de sufrir dermatitis atópica porque alguno de los padres u otros miembros de la familia padezcan esta enfermedad, se pueden seguir pautas preventivas para impedir que se produzcan las erupciones o reducir su intensidad.

Si fuera posible, se amamantará al niño durante 6 meses como mínimo, para potenciar su sistema inmunitario.

Se debe evitar la exposición del niño a elementos que suelen producir alergias, como el polen, el pelo y las descamaciones cutáneas de animales y las comidas alergénicas.

Se debe controlar lo máximo posible la presencia de polvo doméstico.

Es fundamental que la piel esté bien hidratada. Cuando la piel del paciente con dermatitis atópica está bien hidratada es menos sensible a los irritantes y responde mejor al tratamiento farmacológico.

Cuando se manifiesta la demartitis

En el lactante suele empezar entre la 6ª y la 12ª semanas de vida. Los antecedentes familiares de atopia son frecuentes. Se caracteriza por la presencia de lesiones eccematosas, muy pruriginosas y exudativas. Se localizan sobre todo en las mejillas, la frente y las superficies de extensión de los miembros.

En el niño mayor la enfermedad suele aparecer entre los 3 y los 6 meses. Disminuyen las lesiones eccematosas y comienzan a aparecer lesiones de prúrigo que afectan a las superficies de flexión de los miembros, fundamentalmente.

En los adolescentes comienzan los síntomas a partir de los 12 años o como continuación de una dermatitis atópica del niño. Como en el niño, predominan las lesiones en las zonas de flexión, aunque hay más lesiones liquenificadas.

¿Es grave?

La gravedad de los síntomas depende de la superficie de la zona de piel afectada, del prurito que produzca la erupción y del desarrollo de infección secundaria. La dermatitis atópica leve suele afectar una zona pequeña, no produce mucho picor y evoluciona bien si se mantiene la piel adecuadamente hidratada. Las formas graves suelen afectar una zona amplia de piel, siendo muy pruriginosas y no desaparecen con la hidratación.

En la mayoría de los niños (60% al 70%), la dermatitis atópica se cura o mejora notablemente después de la pubertad, aunque algunos adolescentes sufren recidivas.

Dermatitis Atópica

La dermatitis atópica se produce fundamentalmente en la infancia (el 75% comienza antes de los dos años), aunque también puede afectar a los adolescentes y los adultos. Sus manifestaciones clínicas presentan diferencias según la edad de inicio.

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